¿No tienes tiempo para la estrategia?

Tal vez te suena esta historia: despertador a las 6:30, gimnasio/piscina, llegar a la oficina a las 8:30 (media hora antes que los demás), contestar e-mails, llamadas, trabajar en los proyectos del día a día, explicarle a tu equipo/colaboradores los siguientes pasos, negociación con un cliente, café, llamadas, reunión, comer rápido -en tu mesa de trabajo muchos días-, más e-mails, otra reunión, más proyectos, una reunión que se extiende hasta el infinito, quedarte hasta tarde y/o llevarte el trabajo a casa (aquí puedes avanzar porque estás en silencio y si tienes hijos, se han ido a dormir)…

Si te reconoces en esta “rutina laboral” tal vez seas uno de esos líderes senior que trabajan más de 45 horas a la semana, que reciben -según algunos estudios americanos- un 6% más de salario y que son reconocidos socialmente. Pero quizá seas también seas parte del 97% que dice que el pensamiento estratégico es lo más importante para el éxito de su empresa y del 96% que no tiene tiempo para ello… ¿Te reconoces aquí también?

Trabajar más de 35 horas a la semana disminuye la productividad y el pensamiento creativo. Por ello, es importante seguir tres sencillas pautas que contribuyen a “encontrar el tiempo” pero también el espacio para la estrategia:

  1. Crea tu espacio. No se trata de un espacio físico sino “mental”. No hacen falta horas y horas para planificar una estrategia o tomar una decisión. Lo que se necesita es tener un tiempo “en blanco”, dedicado para ello, después de una desconexión dentro de las horas de trabajo. Piensa en cuántas empresas incluyen espacios específicos de descanso para incentivar el pensamiento creativo de sus empleados.
  2.  To do list. Hay quien está a favor y quien, en contra de las listas de tareas. Lo que es verdad es que ayudan a estructurar, a saber qué tienes pendiente y aquí no solo puedes, sino debes, incluir el pensamiento estratégico. Conscientemente dedícale un espacio en tus tareas cotidianas.
  3. ¿Dónde inviertes tu tiempo? Es bueno, durante un par de semanas hacer un seguimiento de en qué empleas tu tiempo, para valorar qué trabajos puedes externalizar, delegar o trabajar en paralelo. Conocer este dato te ayudará a organizarte mejor. Ponte al día en las herramientas que te permitan automatizar procesos.

Recuerda: desconectar no significa perder el tiempo. Al contrario, suele ser la clave del éxito.

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